Época de blanqueo

Con la llegada del buen tiempo, las calles de los pueblos de Andalucía, bullían en una actividad tan relacionada con la pintura como el típico blanqueo.
El blanqueo transciende la mera actividad de pintar la vivienda, para convertirse en una tradición, integrada en el grupo familiar, pues era toda la familia la que colaboraba en el acicalamiento del hogar.
El encalado o blanqueo, consiste en la aplicación de cal apagada a modo de acabado, de la pared o de cualquier otro tipo de superficie.

Colores fríos

En la anterior entrada que dedicamos a lo que nos aporta cada color, (leer aquí: "De lo que nos aporta cada color"), abordamos los colores cálidos, que según la imagen ocuparían la parte derecha del círculo cromático. En este caso vamos a hablar de los colores fríos, que engloban el azul, el violeta y el turquesa. El verde, se considera  color de transición, por estar compuesto de un color cálido y un color frío, amarillo y azul, por este motivo, nos ocuparemos de el al final de esta entrada.
Se denominan colores fríos, por la relación con el agua y el hielo, y en conjunto dan la sensación de agrandar las estancias, como si alejaran las paredes, sobre todo cuando techos y paredes forman un conjunto armonioso, al contrario que los colores cálidos, que usamos para hacer acogedor un lugar por  la sensación que dan, de encoger la habitación. El azul, el violeta y el turquesa, nos van a servir para dar amplitud, y generar una sensación de frescura en el espacio a decorar.