Colores fríos

En la anterior entrada que dedicamos a lo que nos aporta cada color, (leer aquí: "De lo que nos aporta cada color"), abordamos los colores cálidos, que según la imagen ocuparían la parte derecha del círculo cromático. En este caso vamos a hablar de los colores fríos, que engloban el azul, el violeta y el turquesa. El verde, se considera  color de transición, por estar compuesto de un color cálido y un color frío, amarillo y azul, por este motivo, nos ocuparemos de el al final de esta entrada.
Se denominan colores fríos, por la relación con el agua y el hielo, y en conjunto dan la sensación de agrandar las estancias, como si alejaran las paredes, sobre todo cuando techos y paredes forman un conjunto armonioso, al contrario que los colores cálidos, que usamos para hacer acogedor un lugar por  la sensación que dan, de encoger la habitación. El azul, el violeta y el turquesa, nos van a servir para dar amplitud, y generar una sensación de frescura en el espacio a decorar.

AZUL.

El color azul nos aporta una sensación de calma y serenidad. Se relaciona con el descanso y es el color de la contemplación, por lo que nos podría resultar ideal por ejemplo para crear un ambiente "chill out", en una pequeña terraza.
Un exceso de azul sin embargo se lleva mal con la depresión, aunque en su  lado positivo es muy bueno para estimular la creatividad.
En colorterapia, se le atribuyen cualidades para reducir la fiebre y el apetito, y se relaciona con la zona de la garganta, los brazos y la base del cráneo.

VIOLETA.

El color violeta es un color que se recomienda utilizar con moderación, por ser un color con mucha fuerza. Se recomienda compensarlo con color dorado.
Es el color de la búsqueda de la verdad y nos ayuda  a conectarnos con nuestra misión y propósito. La necesidad del violeta implica una necesidad de cambio total en la vida. Digamos que es perfecto para hacer "borrón y cuenta nueva".
En colorterapia representa la parte superior de la cabeza y el cerebro por lo que es útil para los dolores de cabeza y conveniente para los sistemas inmunológico y nervioso.

TURQUESA.

El turquesa es un color que invita a reflexionar con uno mismo, se utiliza para el autoanálisis, para saber que es lo que quiere uno en la vida.
Nos ayuda a seguir adelante tras situaciones difíciles.

No obstante e independientemente de las reacciones psicológicas o fisiológicas, es un color que queda muy bien en habitaciones infantiles, y quien sabe si al final no hacemos unos filósofos de nuestros pequeños ?.

VERDE.

El color verde es un color de transición, que contiene la claridad del amarillo y el discernimiento del azul. Es un color que activa la memoria. Devuelve la estabilidad a los desequilibrios y sugiere resistencia.
Fisiológicamente, mejora la agudeza visual y actúa como tónico para el estrés y el cansancio.
Nos aporta la sensación de regeneración, y se identifica como el color de la naturaleza,aportando sensación de retorno a los inicios.

MARRÓN.

Finalmente el marrón, es un color también de transición, que se considera un buen color para el entorno. Proporciona un ambiente sano en el que trabajar, jugar o dormir, dándonos una sensación de seguridad.
Reduce la irritabilidad, elimina la fatiga crónica y en colorterapia es muy utilizado para combatir la falta de sueño y las jaquecas.

Cada color nos aporta una serie de sensaciones, que conviene conocer a la hora de utilizarlos. Además, dentro de cada uno de ellos, existe una gama que va desde las tonalidades más suaves a las más intensas, y  que nos van a dar mucho juego para crear un ambiente idóneo en cada rincón de nuestro hogar.

Entradas relaccionadas: Elegir un color o ...  Siete colores para siete...  Epoca de blanqueo