Época de blanqueo

Con la llegada del buen tiempo, las calles de los pueblos de Andalucía, bullían en una actividad tan relacionada con la pintura como el típico blanqueo.
El blanqueo transciende la mera actividad de pintar la vivienda, para convertirse en una tradición, integrada en el grupo familiar, pues era toda la familia la que colaboraba en el acicalamiento del hogar.
El encalado o blanqueo, consiste en la aplicación de cal apagada a modo de acabado, de la pared o de cualquier otro tipo de superficie.
La cal en forma de roca se obtiene de la calcinación a temperaturas de casi 1000 ºC de las rocas calizas. De esta forma, aparece en los polveros, donde se compra para someterla en casa al proceso de apagado, que no es otra cosa que introducirla en agua. La reacción que hace la cal con el agua desprende una gran cantidad de calor, por lo que esto se hacía en bidones metálicos, donde se movían las piedras hasta convertirlas en una pasta. Al día siguiente con ayuda del cepillo, la caña y cualquier tipo de brocha o pincel se aplicaba a la pared aportándole a esta la característica blancura mate de los pueblos blancos de esta tierra. Un truquillo típico era el de añadirle un poco de añil, o azulete, según la zona, que le daba una blancura azulona muy interesante.


La cal, tiene propiedades antisépticas, por lo que se utilizaba mucho para desinfectar el alojamiento del ganado. También se han blanqueado desde siempre los troncos de los arboles frutales para evitar infecciones.
Otra cualidad importante, es su acabado poroso, que le da a la pared la capacidad de transpirar.
El color blanco, a su vez, es el color que más luz refleja de todo el espectro, lo que le confiere la capacidad de proteger la casa de los rayos solares, rebajando en unos grados la temperatura dentro de la vivienda. Este es uno de los motivos de los llamados "Pueblos blancos" del sur, pues ya en Al-Andalus, utilizaban esta cualidad de la cal para hacer más llevaderas las altas temperaturas de esta zona.


Finalmente, y sin menospreciar el resto de cualidades, la cal, es la protagonista principal, de la imagen que exportan los pueblos de Andalucía. Una estética  ligada a nuestra cultura, marca y seña de la arquitectura tradicional andaluza.
Este material, ha sido usado por el hombre desde el inicio de la civilizacion. Ya en Egipto utilizaban la cal en su pinturas. Los griegos especializaron mucho las técnicas, y de estos lo aprendieron los romanos. Sin embargo el origen del encalado en Andalucía  data de la civilización árabe, que nos transmitió  la arquitectura de sus zonas de origen, con calles estrechas y casas blancas para combatir las altas temperaturas del norte de África.
En esta última imagen, podemos ver un ejemplo de un pueblo del norte
de Marruecos, (Asilah), que presenta una imagen muy similar a la de nuestros "pueblos blancos".

A pesar de que el blanqueo es una de las técnicas más generalizadas y conocidas, la cal se ha utilizado a lo largo de la historia, en la preparación de mortero o argamasa, pues adquiere gran dureza en el secado. Sobradamente conocidos, los estucos a la cal han decorado las paredes de palacios desde tiempos inmemoriales.



Actualmente, el blanqueo como tal está cayendo en desuso, aunque empiezan a surgir voces que recomiendan su uso por sus muchas cualidades. No obstante, existen productos más especializados, como revestimientos a la cal, estucos a la cal, tanto para interior, como para exterior, pasta de cal para enlucidos...etc, que aprovechan sus ventajas con los avances propios de esta época.
Por otra parte el color, ha irrumpido en las calles de nuestros pueblos, rompiendo la estética tradicional, quizá por una moda, o tal vez por un desapego a la tradición. De cualquier forma a los motivos expuestos, yo añadiría que los colores en nuestras fachadas, no solo rompen la imagen idílica que todos tenemos en nuestra memoria, sino que tienen una vida muy corta, a pesar de la calidad de los tintes, pues el sol del sur no perdona semejantes atrevimientos.
Para concluir, yo me uno a esas voces que defienden la tradición del blanqueo, aunque para ello usemos pinturas plásticas, revestimientos o cualquier otro tipo de pintura de las que podemos encontrar en la tienda, el color blanco en nuestras fachadas viene avalado por años de historia, y si me lo permiten, es un síntoma de humildad y de sentido común.