Cambio de sexo


Encontrarse con un trabajo que hiciste hace tiempo, con el propósito de cambiarlo, es una sensación extraña. Por una parte es como encontrar a un antiguo amigo, al que te da mucha alegría ver y que te trae viejos recuerdos. Por otro lado, tienes que eliminarlo, borrarlo de tu historial para hacer algo mejor aún de lo que hiciste en su momento, como si menospreciaras tu propio trabajo.

Una habitación personalizada

 
No creo que sea necesario, poner nombre a una habitación, para saber que es la tuya. Sin embargo, tampoco hace falta tatuarse el nombre de un hijo en el brazo para recordarlo, y muchos padres lo hacen. Lo cierto es que personalizar un coche, un cuerpo, una carpeta de instituto, o en este caso una habitación, es algo que gusta. A mí me encanta y tampoco sabría explicar la razón.