Cambio de sexo


Encontrarse con un trabajo que hiciste hace tiempo, con el propósito de cambiarlo, es una sensación extraña. Por una parte es como encontrar a un antiguo amigo, al que te da mucha alegría ver y que te trae viejos recuerdos. Por otro lado, tienes que eliminarlo, borrarlo de tu historial para hacer algo mejor aún de lo que hiciste en su momento, como si menospreciaras tu propio trabajo.



De todas formas, en este caso, la escusa no es mejorar lo que se hizo en su momento para el primogénito de la casa. Ahora el reto es adaptar esta habitación a la pequeña que le sucedió en el tiempo.
Este es el motivo del título, "Cambio de sexo", aunque a alguno seguro que le parecerá de mal gusto, pero en mi opinión el trabajo de personalizar una estancia, que es nuestro trabajo precisamente, tiene en el género de su poseedor un ingrediente más a tener en cuenta.
Esta habitación que aparece en la fotografía, la hicimos mi padre y yo, hace ya algunos años. En ese caso la habitación estaba en blanco, y pretendíamos hacer una habitación para un bebé que estaba por llegar. El pequeño iba a ser un niño, aunque entiendo que en el caso de un recién nacido es menos importante a la hora de elegir el color. Optamos por una habitación clásica, con un zócalo de rayas de dos anchuras en dos tonos de azul. En mi opinión. el camino más corto para no equivocarse jamás, y de paso tenerlo facilísimo a la hora de buscarle los complementos.

En esta ocasión sin embargo, las exigencias eran otras. Por una parte, no se quería renunciar al zócalo de rayas. Su moradora, además de ser una niña, ya no es un bebé, sino que tiene gustos, y toda una serie de juguetes y complementos que influyen a la hora de elegir los colores. Y por supuesto, la intención es que no se quede demasiado infantil cuando pasen unos años, pues pretendemos que dure en el tiempo.

El color rosa, es un color con muchas lecturas, hay quien lo adora y quien lo detesta. Yo me abstengo, pues pienso que no hay colores feos, sino usos del color equivocados, y en este caso, viendo que ya el rosa era el protagonista de la habitación, por los colores de casi todos los juguetes que había en ella, me pareció una buena elección. Optamos por un rosa "chicle" para alejarnos de la imagen de habitación de recién nacido que habían tenido las paredes, y para poder combinar con un "Fucsia Masai", que estoy seguro de que seguirá gustando a la pequeña Julia durante muchos años.
Pienso que el resultado ha sido positivo. No pretendía yo mejorar el resultado del anterior, precisamente por que este lo hice con el "maestro", pero estoy seguro de que incluso a el le ha gustado el cambio.

Espero que les haya gustado tanto como a mí. Un saludo y hasta la próxima.

Otras entradas de habitaciones infantiles en Una idea con muebles de ikea, o en Un Pocoyo para Diego, rotulos con su nombre en Una habitación personalizada, y zócalos de colores en Un zócalo con altibajos .