Época de lluvias, problemas de filtraciones.

Agente de filtraciones en azotea
Con el otoño, vuelven las lluvias, y con las lluvias, un problema tan habitual como complejo de solucionar, las humedades. En muchos de estos casos, las humedades están motivadas por filtraciones, que se producen en los exteriores de la vivienda.

Las razones son múltiples y difíciles de enumerar en un solo artículo sin que este se convierta en un tocho indigerible, por eso vamos ir abordando las diferentes causas, tomando como ejemplo trabajos ya realizados,


En este trabajo  en Punta Umbría (Huelva), nos encontramos varios causantes de filtraciones. En primer lugar, el más evidente son las grietas. En este caso, como podemos ver en la primera fotografía,  esta fisura se produce en el caballete de nuestro edificio con el testero del edificio vecino. Esta grieta se produce por un movimiento independiente de los dos edificios. Es un problema muy habitual, que produce la entrada del agua que chorrea por el testero y que luego es difícil de solucionar a largo plazo, pues los edificios siguen teniendo movimiento y la grieta vuelve a abrirse con el tiempo.

El deterioro del mortero produce humedades.
Nosotros lo hemos solucionado rellenándola con una masilla elástica y enluciéndola posteriormente con mortero de reparación para conservar la textura. Finalmente, hemos pintado la superficie del caballete con caucho para su impermeabilizado.

Otro motivo de filtraciones, es el deterioro del mortero por falta de mantenimiento. En este caso se trata de la barandilla de una azotea, pero si lo que vemos en esta fotografía  estuviera en una fachada o un testero, seguro que hubiera producido humedades en el interior de la vivienda. Como ya hemos visto en la segunda fotografía, el  mortero de reparación de 1 mm nos sirvió para restaurar la superficie a su estado inicial. En este caso el acabado se realizó con revestimiento liso.

Agentes de filtraciones en soporte exterior
Finalmemte, una causa no tan común pero si bastante engorrosa, es el óxido de las varillas del encofrado, que quedan en el interior del paramento. El proceso de oxidación hace que estas aumenten de volumen, lo que produce un desprendimiento del mortero de los ladrillos, y la consiguiente aparición de grietas en la pared.

En este caso las varillas no tenían ninguna función en la construcción, pues eran varíllas que se habían dejado, para la construcción de otra planta que nunca se realizó, y quedaron en el interior de la barandilla, produciendo los problemas que podemos ver en la fotografía.


Oxido en varillas del encofrado
Puesto que no cumplían ninguna función, decidimos eliminarlas, cortándolas a ras de suelo, aunque en otros casos cuando si forman parte activa del encofrado, se tratan con un producto para el óxido que evitarán futuras averías.

Seguidamente, se enlució la pared de nuevo, imitando la textura anterior, para que la reparación se notara lo menos posible.

Como en el resto de la azotea, se a terminado con un revestimiento liso, que le aporta cuerpo a la barandilla y le da la blancura mate, tan característica de esta zona de la Península.

A falta de una mano ya se ve el resultado del trabajo.


A falta de la segunda mano, ya se puede apreciar el cambio, y por supuesto, no solo estético, pues en mucho tiempo, en este bloque, no van a tener que preocuparse por las filtraciones.

La reparación de los exteriores de la vivienda, es importante para evitar problemas de humedad, pero la solución más práctica y comoda, es realizar un mantenimiento correcto, que evite la aparición de grietas y puntos de entrada de agua.

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