Una habitación para el día y otra para la noche

Todo el mundo sabe que el invierno y los pintores no nos llevamos demasiado bien. Si alguien no lo entiende, que se plantee pintar en uno de esos días de lluvia y humedad que en tantas ocasiones hemos tenido este invierno, y enseguida lo entenderá.


Sin embargo esto tiene su lado bueno, y es que tenemos más tiempo, y eso anima a probar cosas nuevas. 
Este último trabajo ha sido una ampliación, más bien, de uno que ya estaba hecho, y que como lo tengo en casa, me ha venido de perilla para experimentar con el.
Lo que propongo en esta ocasión es hacer un mural, o simplemente una decoración, para nuestra habitación, que se pueda disfrutar por la noche, en la oscuridad. Pero es más, podríamos hacer una decoración para los momentos del día, y una complementaria, integrada en la primera pero diferente, para la noche.