Negro & Lila & Plata



     Hasta ahora, había colgado muchas habitaciones infantiles, pero nunca había hecho una entrada de un salón comedor, o de cualquier otra pieza de la casa.

No obstante, alguna vez tenía que ser la primera, y en esta ocasión quiero compartir con los visitantes de este blog, un comedor, que he pintado en Trigueros (Huelva), concretamente en el barrio de Triana, a una pareja, con la que ha sido un verdadero lujo trabajar.

La única información de la que partíamos en un principio, era que el mueble del comedor iba en plata, y esto tenía que determinarnos la combinación de colores que le íbamos a dar al salón.


 Para empezar, el gris, el negro, el plata y el lila, parecían colores que podían combinar con el mueble, y la tarea se reducía en decidirnos por uno, o dos de ellos.  Sin embargo,  poco a poco, y sin que hubiera ninguna intención de terminar donde hemos terminado, cada color empezó a ocupar una parte del comedor, como si cada pieza estubiera hecha a propósito para ser pintada de ese tono

Lo primero, y quizás lo más atrevido fue decidirnos por un color negro  para la pared que nos encontramos nada más entrar en la casa, y para la que está coronada por los escalones de la escalera.
 
En la primera, nos serviría para dar el efecto de una entradita, y la segunda como fondo para un sofá de un color claro sin determinar.

En segundo lugar, el lila, iba a dar la nota de color al salón pero sin estar directamente en el, por lo que pintamos la pared del pasillo que se ve desde la puerta en un lila oscuro, y la subida de la escalera en un lila bastante más claro para dar luz al hueco de subida a la guardilla, y para que contrastara con la barandilla en plata de la escalera.
 
  La barandilla de la escalera, como ya hemos dicho va en esmalte plata, pero en este caso nos hemos decidido por patinarla en negro para darle un aspecto más envejecido, y para restarle el brillo que tiene este tipo de esmalte.

Finalmente y para compensar el peso de colores tan intensos, el resto de la zona está pintado en un gris claro, cercano al gris perla, pero con un toque de ocre para hacerlo menos frío.


  Para darle un toque más distinguido, pensamos que dos franjas en lila, una más ancha, y otra más estrecha podían servirnos para delimitar la zona donde va la mesa con las dos sillas. Y para no romper el propósito de que el lila estuviera presente solo en los alrededores de tan noble estancia nos decidimos por un efecto perlado con un toque personal que nos ofrece una sensación de arenas plateadas sobre una base nacarada que ofrece una visión distinta según varía la luz o  nuestra posición.
  Clicando en cualquiera de las fotos de esta entrada puede acceder a una presentación de fotografías donde podrá ver la textura que queda con el efecto perlado terminado sobre el fondo lila.

Es posible que a alguno de ustedes les parezca osado pintar paredes en negro, pero yo les puedo asegurar, y por si las imágenes no ofrecen una visión clara, que en este caso parecía evidente la elección, y nos sirvió para hacer más acogedor un salón que parecía en principio algo disperso.

Por otra parte, y para aquellos a los que les haya gustado, tengo que decir que además del gusto, y la experiencia, la confianza que estos dos amigos de Trigueros, depositaron desde el primer día ha sido imprescindible, para atrevernos con una combinación, que a mi por lo menos me parece arriesgada, y que por suerte nos ha quedado, siempre en mi humilde opinión, muy bonita.

Espero que ellos los disfruten por mucho tiempo, tanto como lo que yo  he disfrutado haciéndolo. Y para todos nuestros visitantes, un saludo y hasta la próxima.


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