Papel decorativo, un plan B ideal.

Cuando ya pensamos que las ideas se nos van a agotar, resulta que se vuelve a abrir una nueva puerta, cuando ya todo está inventado, vuelve una idea y se reinventa, cuando creemos que ya lo hemos visto todo, abrimos los ojos y descubrimos un mundo nuevo de posibilidades.


Un ejemplo claro de esto que digo, es el del papel pintado. A finales de los ochenta, cuando yo empezaba a ir con mi padre a "hacer como que trabajaba", y a aprender de paso, algo de este oficio de pintor, en Barcelona, todos los trabajos consistían, en quitar el papel, y poner en su lugar gotelé.