Spiderman y el Samurai de Lego en una cama nido


No se si este podría ser el título de un comic, pero para nosotros ha sido una aventura increíble. Teníamos dos hermanos en la misma habitación con gustos muy diferentes y  fundirlos en uno solo fue  nuestro reto.



Lo he dicho muchas veces, que cada trabajo es un reto, y no miento, pues cada vez que empiezo un trabajo como este, tengo la sensación de que no voy a poder terminarlo con éxito, y que voy a salir de esa casa por la ventana de la misma habitación.

Sin embargo,  en algún lugar, tengo que tener un ángel de la guarda, que consigue encender la bombilla, en el último momento, y transformar la incertidumbre en satisfacción.

En este caso la habitación que hemos abordado en la calle Federico Molina en (Huelva), estaba habitada por dos hermanos. Distintas edades, distintos gustos, distinta personalidad, pero una sola pared para recrear sus pasiones.

No era imprescindible, encontrar un motivo común, pero si encontrar el equilibrio entre los dos mundos, el de Lego, y el de Spiderman, sin que ninguno hiciera sombra al otro. 

Un requisito indispensable, partía desde el principio, y era el lema. Dos frases propias de cada uno de nuestros protagonistas. "Mi mundo" y "Mi héroe".

Cada  una de estas frases, tenía que ir incluida en el dibujo, dándole además un sentido.

En la cama principal, por decirlo de alguna manera, duerme el hermano mayor, un fanático de las construcciones de Lego que gusta de encerrarse en "su mundo" para hacer construcciones increíbles. Yo diría que dentro de este pequeño, habita un arquitecto en potencia, que si consigue encontrar el camino que va desde la pieza de Lego hasta el ladrillo, va ha darle muchas satisfacciones a los que lo rodeen.

En la cama que se oculta bajo la principal, duerme nuestro pequeño justiciero, un fan de el hombre araña, que se pasa el día lanzando seda de araña a todo el que se cruza por su camino.

Spiderman, es su héroe, y por este motivo hemos tejido su lema en la tela que este lanza desde la mano que asoma por encima del zócalo.

La luna fue un capricho, el contrapeso, que equilibra el mural, y el que le da un ambiente nocturno al conjunto.
El resultado es el que se puede ver en la imagen. 

En este caso, afortunadamente tuve la ocasión de preguntarle a mis pequeños clientes, que si les había gustado. La respuesta, fue más que suficiente para compensar el quebradero de cabeza por el que pasamos sus padres y yo antes de decidirnos por lo que al final pusimos en la pared.

Una pared blanca, transformada en una fantasía, un espacio sin personalidad, convertido en el mundo exclusivo de dos pequeños soñadores. La zona vip de la ilusión, y el decorado permanente de su infancia.......se puede pedir más???

Pues no, yo no pido más, me quedo con esa respuesta, que se quedará para siempre entre nosotros.

Voy a aprovechar, este trabajo, para recordarles a los papás que están pensando en hacer la habitación de sus pequeños, que esto no tiene nada que ver con la gula consumista a la que nos tienen acostumbrados. Más dibujos, más pintura, más espacio, más, más, y más, no siempre es mejor. Lo importante es encontrar algo bonito, algo personal, algo que sin que se tenga que alejar ni mucho menos del presupuesto que tenemos pensado, o que simplemente podemos permitirnos, convierta la habitación en algo especial.

Recibo muchas imágenes, de murales espectaculares, para pedirme presupuesto, que luego terminan siendo un sueño frustrado. La fantasía, es para ellos, nosotros como padres tenemos que ser realistas, y os aseguro, que los niños no se sienten impresionados por cosas caras y ostentosas, sino por el gesto generoso de dedicarle una pared de la casa a sus sueños. Por convertirlo en protagonista de un rincón de nuestro hogar. 

La cara que ponen cuando entran en la habitación, no tiene precio, y no voy a ser yo el que se lo ponga. Me conformo con cobrar mi trabajo, y el resto que se quede con ellos, hasta que la edad los separe. 

Un abrazo.