La jirafa de Alejandro, y un monito recolgando


Existen muchas formas de decorar una habitación. Tantas como personas para dormir en ellas. Yo no creo que hayan cánones marcados ni reglas que imponerse más allá de un mínimo de armonía y un poquito de buen gusto.

Leo, vuela con salvavidas.

Hay trabajos, que cuestan más de lo que uno tenía previsto. Cada mural, tiene sus peculiaridades, y hay algunos que te tienen en vilo hasta el final. Curiosamente, en este caso el esfuerzo fué directamente proporcional al resultado, y quedó una habitación, mucho más bonita de lo que yo preveía al principio.


Pablo, el aviador



No siempre, el niño o la niña que va a disfrutar de la habitación que estoy pintando, ha nacido ya. En ocasiones, los conozco meses después a través de las imágenes que sus padres comparten en Facebook o en el perfil de watshap. Y no voy a negar que es siempre una sorpresa.

El mural sin dueño

  Todos los murales, tienen una historia. A algunos se la dan sus dueños, pues en la mayoría de los casos se hacen según su criterio, en otras ocasiones, se la dan los niños que habitan estas particulares habitaciones, pues los dibujos de su serie favorita aparecen junto a su cama, pero hay casos excepcionales, que crean una historia alrededor de un mural, motivada por las circunstancias, y por casualidades, que hacen que para siempre, recuerde esa habitación como algo muy especial.