Envejecer una baranda de forja

Se puede decir que es un envejecido, pues recuerda a una decoración más clásica, o incluso se puede acercar  a una pátina, por la técnica, pero como siempre, lo importante es el resultado. Esta es una propuesta para pintar una baranda de forja. Hay muchísimas posibilidades, para elegir, en cada caso la que más se adapte a la decoración del resto de la casa.


Hay casos, en que la cerrajería artística, peca un poco de barroca, y en la búsqueda de un trabajo que llame la atención, cometemos el error de hacer un trabajo demasiado recargado.


El exceso de dibujos, que puede no ser voluntario, sino que nos obligue para hacer una baranda, en este caso, más segura, en ocasiones puede convertirse en un inconveniente, que se puede compensar con la pintura.



Pintar la forja en un color marfil, o beige, es  una opción, que en la cerrajería de interior queda muy bien. Refresca el resultado, y encima de esta base se puede enriquecer con colores más clásicos, como el oro o el bronce, o si buscamos resultados más actuales, la plata, o cualquier color de la carta, puede dar un resultado bastante acertado.


En este trabajo, elegimos el oro, porque hacía juego con las lámparas que también imitaban la estética de la forja. El resto de la casa está pintada en un color entre beige y arena, lo que le da un toque muy sutil a el resultado general, nada recargado. Algo que no nos hubiéramos atrevido a predecir, cuando terminaron de poner la baranda en el color oscuro del hierro.


Esta casa, está en Trigueros (Huelva), y sus propietarios, ya deben de estar disfrutando de ella, después de todas las aventuras, propias de las obras que han tenido que sortear.



Mis mejores deseos para los dos, y espero que disfrutéis por muchos años del trabajo realizado.
Un saludo a todos los que persisten en visitar nuestro blog, y bienvenidos a los que lo hacen por primera vez.
Hasta la próxima.



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