Pintura metalizada y piel de cebra para un dormitorio


Pintar un dormitorio con pintura metalizada, ya era algo que sonaba a reto, pero pintar con dos colores metalizados, que se fundieran en un árbol, y todo esto con un techo de cebra, me sonó y tengo que reconocerlo, a quebradero de cabeza.

Suerte, que tengo por norma no decir que no, a nada de lo que me propongan, y dejar que el tiempo vaya colocando las ideas en su sitio. Suerte también que, la vida, me  ha puesto clientes sin miedo a soñar, a imaginar, y a atreverse a pedirlo, aunque en algún que otra ocasión, el pintor, saliera corriendo.

Este ha sido el caso de los últimos clientes que han tenido el detalle de llamarme para decorar con ellos su dormitorio.

La idea, que fue de ella, en principio daba vértigo, pero tenía un ingrediente imprescindible, para que podamos saltar al vacío, con un proyecto como este, y es que tenía las ideas muy claras, y la certeza de que le iba a gustar. 

Así cualquiera. Lo único que faltaba era darle algunas vueltas, buscar los materiales, pues no son pinturas habituales, y ponerle mucho, pero que mucho esmero, para que todo saliera como nuestros amigos habían soñado.

Como se puede ver en la imagen, pintamos la habitación con dos colores.


Por un lado, plata, y por el otro, un  lila metalizado que preparamos allí sobre el terreno, para afinar más en el resultado.

Por otro lado, en el techo, que era a dos alturas, con forma de triángulo, iba un dibujo de piel de cebra, en blanco y negro, y terminado con un barniz con destellos en bronce, que contribuiría a ahondar en la fantasía que nos estábamos proponiendo.

Cuando terminé el techo, después de llevarme nosecuantas horas mirando para arriba, estuve viendo borroso durante casi media hora. Ni os cuento, como vería Miguel Ángel después de terminar la capilla Sixtina.


Bromas aparte, creo que no exagero, si digo que este ha sido uno de los trabajos más bonitos que he hecho hasta ahora. Aunque le he dedicado muchas horas y he puesto mis cinco sentidos en el, vuelvo a reconocer que hay veces que se dan todos los ingredientes, algo crea la magia necesaria para llegar a esto. Una vez más, he tenido la suerte de dar con una pareja de primera, valientes y con las ideas claras como pocos se encuentra uno por la calle. Lo justo y necesario para tener el éxito asegurado. 
Suerte, y gracias por todo.