La importancia de los pequeños detalles

En un país como el nuestro, donde hemos visto las consecuencias de la construcción desmesurada, de obras titánicas, de proyectos gigantescos que luego no han servido para nada, quizás deberíamos aprender a disfrutar, empezar a valorar los pequeños detalles. Cosas alcanzables que pueden hacernos mucho bien, sin complicarnos la vida, como nos la han complicado tanto gobernante iluminado.


Y ahora alguno se preguntará: ¿Y a que viene semejante discurso en un blog de pintura?. Pues precisamente, porque la pintura, dentro de la construcción, es el oficio de las pequeñas cosas, para grandes resultados.

En este ejemplo que tenemos hoy, que es un salón comedor que he pintado en Gibraleón a unos amigos, ya todo estaba bien. El color era acertado, los muebles, los complementos.....


Pero como es lógico, ya que pintamos hay que hacer algo que quede bonito.
Al final nos decidimos por lo que se ve. Acercamos el gris dándole un toque de lila, que a simple vista no se aprecia, pero que ayuda bastante, y luego pintamos dos paños anchos en un lila fuerte, satinado, para que destacara del fondo mate.


Sin hacer grandes florituras, y sin gastar demasiado, el salón dio un giro y quedó mucho más bonito. Un resultado elegante, para una casa, que bien se lo merecía.

El dormitorio, tenía un color celeste, y un arco en estuco veneciano, color turquesa. La combinación no estaba mal, pero se presentaba sin personalidad, frío y un poco soso.

Lo primero que hicimos, fue pintar el arco con pintura plata, a juego con el adorno que tenían los muebles de la habitación.

Y para cambiar, esta vez como tantas otras, decidimos dejarlo como estaba. Pusimos toda la habitación en consonancia con el cuadro que tenían en el cabecero.

El fondo en beige, con un punto amarillo, y un toque muy sutil de verde. Para extender el cabecero, pintamos unas rallas en turquesa, con arenas plateadas.


Para mí, ha sido uno de los trabajos que más satisfacción me ha dado, porque nos costó sangre llegar al final, y porque ellos se lo merecían, y no podía permitirme el lujo de no acertar.

Ahí quedó, espero que lo disfruten por mucho tiempo, y que yo lo vea.

Al resto, decir que no hay escusa para tener una casa que no sea de nuestro agrado. Hacer una obra grande, quizás sea un objetivo inalcanzable, pero pintarla y dejarla como la de la foto, está al alcance de todos.

Un saludo.

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