El cielo, para Valeria

Cualquier padre, sería capaz de bajar el cielo, para su pequeña. En este caso, Valeria, tiene una sonrisa, capáz de hacer, que el cielo se baje el solito para posarse junto a su cama. Pero aun así, para todos los que piensen que estoy fantaseando un poco, conozco otra forma, mucho más creible, de traerle el cielo. Es más, y de hacer que el cielo, sea como nosotros queramos que sea.




No es que yo piense, que el cielo no tiene ya por si mismo, encanto suficiente, pero la verdad, todas esas nubes blancas, bien podrían ser de colores, ¿ no ?.

Por otra parte, el cielo, tiene la forma que tiene. Y a nosotros en este caso nos interesaba que tuviera la forma de una L tumbada, para que encajara perfectamente alrededor de la litera, que luego va a guardar los sueños de nuestra protagonista.

Afinando un poquito la vista, a nuestra derecha, tenemos un ratón, que va a servir de notario, para comprobar que nuestra amiga no va a dejar de crecer, hasta tocar las nubes.

Tiene los ojos muy abiertos, pero es de la sorpresa, por lo que nos espera en la pared que está delante de el.


Como se aprecia en las imágenes, hemos pintado todas las paredes en un gris plata, muy clarito, para no restar luminosidad a la habitación. Y en esta pared, hemos hecho lo contrario de lo que se suele hacer, pintando un paño más oscuro. En este caso hemos pintado esta pared en blanco, para luego hacer unas rayas en rosa palo, y la nube, en el mismo gris del resto de la habitación.
 


                                                                                                                                                                                              

Para terminar, le hemos pintado unas estrellas, de los mismos colores que hemos utilizado para las nubes, y así, equilibramos un poco el conjunto.

Me gustaría, reparar en un detalle, y es que en este caso, no hemos pintado el nombre de Valeria, sino que hemos utilizado un cuadro de punto de cruz, que ya tenían sus padres. De hecho, hemos pensado toda esa pared, en función a este detalle, que en mi opinión, queda muy bonito, y nos ha permitido aprovechar algo que ya teníamos, evitando hacer gastos innecesarios.


Algún día Valeria, alcanzará el 120 que se deja ver en la barriguilla de este ratón. Mientras tanto, vamos a dejar que sueñe, en su cielo particular, con lo que ella quiera, porque de la puerta para dentro, el mundo será eso, "lo que ella quiera"

Sin más, gracias a sus pap@s, por confiar en mi para este proyecto. Al resto, solo desear que les haya gustado, y que repitan por aquí cuando quieran .

Un saludo a todos.



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