Una de superheroínas

Dice el diccionario de la lengua española, que una superheroína, es un personaje de ficción que tiene poderes extraordinarios.

De momento aquí no dice nada de estar musculada, ni de trajes de licra ni de cuero, ni siquiera, de que tenga que ir por la vida repartiendo sopapos a todos los malos de las películas. Que ya en las películas, hay casi tantos malos como en la vida real.




Una superheroína, es un personaje, capáz de volar, sobre un haz de colores, y repartir corazones, todos los días, como si no se le acabara nunca la magia. Y llenar el cielo de estrellas a su paso, y encontrar las que se pierden, porque no se pueden dejar huecos vacíos en el cielo.

Ines y Olivia, no son unas superheroínas al uso. Son especiales. Superheroínas de campiña, de andar por Trigueros, alegres y curiosas, como todas las niñas con poderes.

Pasan volando por el pasillo, dejando un rastro de colores y obras de arte en las paredes, doy fe de ello. Saben darse corazones cada día, aunque algunas veces también salten chispas entre ellas. Chispas, que bien nos podrían valer de estrellas. Y tienen sobre todo, un poder, un poder que tienen todos los personajes de nuestros cuentos. El poder de hacer entrar en sus casas, y sobre todo en sus habitaciones, una luz, que no entra por las ventanas, un color, que ningún pintor pudo nunca encontrar, una alegría, que solo puede guardarse debajo de sus capas.

 
Las niñas, y los niños, con su enorme poder, nos sirven de inspiración, para hacer trabajos como este, para crearles un decorado de mundo, y creernos que les estamos regalando algo, cuando en realidad son ellos, los que nos regalan la posibilidad de soñar a nosotros.

Esta habitación, es lo que veis en las imágenes, y es también lo que no se puede ver, porque no hay cámara que lo atrape. Pero bueno, yo  humildemente me traigo un trocito de la historia, para mostrar mi trabajo, para que a los que están viendo esta entrada, se les dibuje una sonrisa en la cara, y para que se os antoje, porqué no, para los personajes que tenéis corriendo por casa, o para vuestros nietos, o para ese sobrino que engancha mas que el hijo propio.

Con muy poquito, hacemos el milagro, contamos un cuento, hacemos color, creamos un mundo.


Si os ha gustado, me alegro, y si no, prometo hacerlo mejor en la próxima.

Un saludo a todos, y disfrutad del verano.


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