Regalar un mural, es una buena idea.

Llevo diciéndolo mucho tiempo, pero hasta ahora, nadie se había atrevido a dar el paso. Regalar un mural, o una habitación de las que hacemos, es una idea original, que se puede adaptar a lo que uno se quiera gastar,  (pues se pueden hacer trabajos desde poquito, hasta todo lo que se les ocurra hacer), que seguro, seguro, que le va a gustar al agraciado, pues lo vamos a hacer a su gusto y medida, y sobre todo, que va a durarle al pequeño, mucho más de lo que le va a durar cualquier otro regalo de los que le hagan al nacer. O si no, podemos comparar, con la cuna, la sillita, el cambiador....todos estarán en el cuartillo de los trastos, mientras nuestro mural, sigue decorando, los momentos más mágicos, de la infancia de nuestro sobrino, nieto.... o como en el caso que nos ocupa, hija, de una buena amiga.


Tengo que darle el premio a la clienta más osada, a Clarines, nuestra masajista de Beas, que además de tener unas manos capaces de poner derecho al jorobado de Notre Dame, también ha tenido la idea de regalarle a su amiga, un mural para la habitación de su futuro bebé. Demostrando que hay vida, más allá del grupo cero, y del guardachupete.


Como decía al principio, Ana y Antonio, también han tenido su parte, pues aunque es un regalo, aquí nos ahorramos la sorpresa, para poder hacerlo al gusto de los futuros papá y mamá.

Como podéis ver, en este caso hemos llenado la habitación de naturaleza y color. Una ola de buen rollo, que entra desde la puerta hasta la ventana, y que le va a poner las pilas a toda la familia, mañana tras mañana.

Me voy a ahorrar entrar en los detalles, pues se ven en las imágenes, pero, quisiera reparar en algunas cosas.

Para todos los que me preguntan, si se puede hacer un mural, en gotelé, pues aquí tenéis un ejemplo. La habitación estaba blanca en gotelé, y nosotros hemos hecho este mural que Ana ya había elegido, y al que hemos cambiado un poco los colores, para que resultara más alegre.

Como veis, se puede, e incluso, si quisiéramos que la pared estuviera lisa, nosotros mismos la alisamos y la preparamos para terminarla con el dibujo. Fácil y rápido.

Como se puede ver, los motivos vegetales, son muy socorridos, y lo mismo valen para un pasillo que valen para una habitación infantil. Solo hay que adaptar el color, y las formas, pero quedan siempre bien, y crean una armonía especial, que aporta bien estar.


Todavía falta un poquito para que llegue Martina, porque hemos hecho la habitación con tiempo, pero estoy seguro de que en un pueblo tan bonito como Moguer, y con una habitación como la que sus padres le están preparando, nuestra pequeña se va a poner tan contenta, que le va a dar hasta propina a la cigüeña.

Que la disfrutéis mucho.

Y a nuestros visitantes, que luego no digáis que no os lo he avisado. Este es el mejor regalo que se le puede hacer a tu sobrino, a tu nieto, a esa mejor amiga que está embarazada, a ese ahijado, al que queremos hacerle un regalo que lo acompañe siempre, y no caemos en cual. Pues ahí esta, regalen una habitación única y personalizada. Que parece mentira, que en tres años solo se le haya ocurrido a Clarines.!!!!!!!!

Ea, hasta la próxima.


No te vayas aún, y echa un vistacillo por la web.