Un salón gris, que juega a ser lila

Pintor en Huelva
El protagonismo que ha tomado el gris, en pintura, en los últimos años, es indiscutible. Sus cualidades, también lo son. Es un color neutro, que nos facilita mucho sumar colores, en el resto de complementos, porque casi cualquier color le va a quedar bien.

Por otra parte, es el color perfecto para aquellos, que querrían pintar la casa en blanco, pero, les gusta que tenga un puntito de color. Pues bueno, el gris, puede ser un blanco, que sin embargo, destaque con el blanco del techo, como una pared de color.

Es posible, que en esto último, me haya enredado un poco, pero a la hora de pintar, no todo es lo que parece, y hay que distinguir muy bien, entre lo que es, y lo que se ve. Sencillamente, porque entre uno y otro, la mayoría de las veces, hay un mundo.

No obstante, pintar toda una estancia de gris, puede ser muy relajante, pero, si me lo permiten, también un poquito aburrido.

No quiere esto decir que, no debamos pintar con colores neutros, que aporten ese rollo zen al hogar, pero si que sería bueno, ponerle algún detalle de fiesta, y sobre todo cuando queda tan bien, como este ejemplo que traemos hoy.

El trabajo, lo hemos hecho, en Huelva, en la zona del Matadero.

Mural pintado a mano
Este piso, me sirve, como ejemplo de vivienda, con unos añitos ya, que necesita un cambio de imagen como el comer.

A primera vista, suele pasar, que le echamos un ojo por encima, y parece que no hay por donde cogerlo, pero, poniéndole un poco de interés, y gusto, se pueden conseguir resultados como este que vemos.

En primer lugar, nos enfrentábamos, a paredes con mil batallas. Gotelé antiguo, alcayatas, por doquier, recuerdos de humedades, porrazos, y refregones, propios de una casa en la que se ha vivido, que le dan una apariencia de barraca, que deprimen a cualquiera. 

Si a esto le sumamos que estaban pintadas en satinado, que precisamente, resalta más aún estos desperfectos, el resultado es catastrófico.

Sin embargo, estos son los trabajos más agradecidos de todos. Porque por poquito que se les haga, el resultado es de fiesta de fin de año.

En este caso, alisar las paredes, hubiera sido una buena idea. Destierra el historial casi bélico, del soporte, y nos deja el piso como nuevo.
Pero en el mundo real, no se hace lo que se quiere, sino lo que se puede, y nosotros podíamos hacer algo más asequible que quedara así de bien.

Quitamos todas las alcayatas, tapamos los agujeros y los golpes y arañazos. Le aplicamos una pintura plástica que nos permitiera darle una capa gruesa, que ayudara a disimular imperfecciones. El color, gris muy clarito, para que no restara luminosidad. Y finalmente, optamos por un acabado mate, que disimula aún más, y le aporta a la estancia una sensación más acogedora.

Mural en lila para un salón gris

Tras el mueble, blanco, decidimos poner un color. El lila, nos venía bien, y acompañaba, la estética, moderna y versátil que tienen los muebles de Ikea.

Finalmente, el detalle. Una guinda en un pastel, un lazo en el pelo, una ocurrencia, que convierta el resto, en un telón de fondo. Un mural sencillo que sin embargo encandila, y lo rellena todo, y convierte, la barraca en una mansión.

Este trabajo, me dejó un muy buen sabor de boca, por como quedó, y por quien se lo quedó. Así que solo queda el deseo, de que lo disfrutéis mucho, y que os dure hasta que os canséis de el .

Y a las visitas. Pues ya sabéis, siempre sois bienvenidos. Y tenéis mi permiso para bichear y cotillear todos los rincones del blog y de la web.

Un saludo, y hasta la próxima


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Presupuesto de pintura en Huelva




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