Todas las historias, empiezan en una pared en blanco

Todas las historias, empiezan en una pared en blanco. Que diría un pintor, por supuesto. Cada una termina de una forma distinta, pero todas empiezan en una imagen como esta, que resulta tan insípida y falta de interés, que nunca se me había ocurrido ponerla como cabecera de una entrada.




Pero hoy era el día, porque cualquiera de los que están leyendo esta entrada, tiene en su casa una pared como esta.

Parece que no es nada, pero es requisito indispensable, para formar parte del elenco, de clientes osados, que forman parte del contenido de este blog.

Y no solo eso, puede ser el billete de ida a un viaje, que hoy os vuelvo a proponer, porque hay veces que las cosas hay que decirlas mucho, para que te oigan un poco.

La propuesta es un FOTOMURAL. Para los que no sepan, que es, les diré que es lo más parecido a empapelar una pared, y convertirla en una ventana a una imagen. En cristiano, se trata de empapelar una pared con una especie de fotografía.

Puede hacerlo quien quiera. Solo necesita una pared. A la pregunta de si se puede poner sobre gotelé, pues si, solo que en ese caso requiere una preparación previa de la pared.

Las posibilidades son infinitas, pues los catálogos de fotomurales tienen imágenes de todas las temáticas que uno se pueda imaginar.

Se pueden incluso hacer de fotografías propias, con lo que puedes empapelar una pared entera con un recuerdo de un viaje, de un día especial, o de una persona a la que uno sepa que no va a aborrecer de verla todos los días sobre el sofá.

El resultado es "alucinante" y el coste no dista mucho de otras técnicas de alta decoración. Por supuesto, como el precio es por metros cuadrados, pues a menor superficie, menor precio.

Este que comparto hoy con vosotros, se quedó en Cartaya, en una terracita rollo chill out, que ya estaba guapa cuando llegué, pero que quedó así de chula cuando terminamos de meter la playa dentro. (Que aunque parezca difícil, más difícil fue meter la escalera).


No se a vosotros, pero a mí, me encanta, imaginaos, desde la cocina, que se ve parte de la imagen, a través de la puerta del patio. Uno no sabe ya, si está en Cartaya o en Australia.

A Sergio, quiero darle otra vez las gracias, por atreverse a hacer esto, sin haberlo visto antes. Y más aún, por pensar en mi para hacerlo realidad.

A todos los demás, ánimo, que la pared, ya la tenéis.



Veo, que te da cosilla, de irte, ¿no?, pues puedes echar un vistazo a nuestra web.